Requisitos ecológicos de Paulownia

 

Temperatura

 

Las especies se puede adaptar a un amplio rango de temperaturas, siendo el límite inferior en su distribución natural de -5 grados Celsius.Las especies tienen diferentes reacciones a las bajas temperaturas, algunas especies como P. tomentosa pueden soportar hasta -20 C en plena dormancia, mientras que otras solo soportan hasta -10 C. P. catalpifolia y P. elongata pueden, resistir hasta -15 a -18 C. P fortunei, P. australis, P. kawakamii y P. fargesii resisten hasta -5 a -10 C y P. albiphloea soporta solamente hasta cerca de -5 C. Un buen crecimiento de las especies está estrechamente unido a la temperatura, iniciándose éste a temperaturas de alrededor de 8 C. Todas las especies sin excepción son sensibles al frío en época de crecimiento vegetativo.

Precipitación

Una adecuado nivel de humedad es muy importante para un buen crecimiento ya que las hojas son grandes, la tasa de transpiración alta y el sistema radicular bien desarrollado. Sin embargo, las especies se distribuyen naturalmente o son cultivadas en zonas con un amplio rango de variación, desde un mínimo de 500 hasta un máximo de 2000-3000 mm anuales. Hay casos en que P. elongata y P. tomentosa crecen bastante bien en zonas con menos de 500 mm anuales, aún sin irrigación artificial, pero solo si se presentan lluvias en verano, la estación de mayor crecimiento y en consecuencia de mayor requerimiento de agua.

Luminosidad

Son especies intolerantes y por lo tanto no aptas para ser mezcladas con otras especies heliófitas. Tanto la germinación como el crecimiento exigen luz intensa. En forma natural regeneran solo en áreas abandonadas o quemadas, donde pueden ser consideradas especies pioneras.
La poda natural es bastante intensa. Si un árbol recibe sombra por uno de sus lados se puede deformar o aún más, dañarse totalmente (un 70% de sombra puede llegar a ser fatal).

Competencia

Son especies muy sensibles a la competencia de malezas por nutrientes, luz y agua. Las malezas, además de competir por los elementos mencionados, constituyen un hábitat para insectos y roedores que pueden dañar los árboles.

Por lo anterior se debe eliminar esta vegetación competidora durante los primeros años, evitando dañar los troncos, operación que se puede efectuar en forma mecanizada, manual o usando herbicidas.

Viento

El viento es el principal agente dispersor de semillas, las que pueden llegar a viajar 0.5 – 1 km desde el árbol madre.

Las hojas de los árboles jóvenes, por ser excesivamente grandes, son fácilmente dañadas por vientos fuertes, por lo que se recomienda evitar las situaciones más expuestas.

Suelos

Las especies son muy tolerantes con respecto al tipo de suelo, pudiendo prosperar bien aún en suelos de mala calidad. los mejores crecimiento se obtienen en suelos frescos, profundos y bien drenados, con la napa freática al menos un metro bajo la superficie. Un buen drenaje es esencial, ninguna de las especie soporta aguas estancadas. El crecimiento se ve afectado si el contenido de sal es superior al 1%. En forma natural se encuentran principalmente en suelos arenosos y arcillosos, variando el porcentaje de arcilla tolerado para cada especie. (P. fortunei: 15-25%; Otras especies menos de 10%).

Con respecto al pH, existe un amplio rango de variación, observándose los siguientes valores:

P. elongata y P. tomentosa: 5.0 – 8.9
P. fargesii y P. albiphloea: 5.0 – 6.0
P. fortunei: presenta buenos crecimiento tanto en suelos ácidos como en suelos básicos (pH 8.0). 
P. tomentosa: 5.5 – 7.5
P. elongata: Amplio rango.

El género es endomicorrízico, pero no son especies muy dependientes de los hongos simbióticos.

Fuente: Loewe. 1991. Página 284.